miércoles, 2 de enero de 2013

Reflexionar en la trecena de la Luna


La Culpa es Una Prisión Mental…
La valorización se recrea cada vez que enfrentamos una situación que juzgamos de incorrecta, la culpa y el reproche se hacen entonces presentes, y con ello la frustración y la tensión, la irritación y ansiedad. Dependemos tanto del merito porque tenemos arraigada una profunda desvalorización en nuestra psique. Por tanto siempre estamos en pie de lucha, vivimos con resistencia y la compulsión por cambiar algo para sentirnos mejor. Necesitamos ser aprobados para salvarnos. Sin darnos cuenta estamos inmersos en un juego mental en donde nos auto generamos una necesidad y al mismo tiempo nos condicionamos el remedio. Es irónico y absurdo, pero muy real y frecuente. 
En el fondo de esta situación existe un núcleo de desvalorización que sostenemos por el temor a no valer...  “Por tanto tener se vuelve nuestra prioridad para ser Amados”… Es aquí cuando pasamos a formar parte del reino del ego. En esto se fundamentan todos los sistemas morales que conocemos... “Hay que cumplir o satisfacer para poder recibir”… Esta es la máxima, por tanto estamos inmersos en una sociedad más preocupada por hacer lo correcto por la conveniencia de salvarse, que por la propia convicción de Amar incondicionalmente. 
¿Dónde queda el Amor cuando lo que nos motiva para portarnos bien es el temor a un castigo o la privación de algo?... ¿Quién gana cuando aceptamos la desvalorización y además nos la autoinfligimos?... ¿Qué clase de Amor es aquel que te condiciona para poder recibirlo?... ¿Por qué se resalta la desobediencia como una acción que produjo un supuesto pecado original, siendo que Dios mismo nos ha dotado del libre albedrio para ejercerlo?... 
Toda alma en el fondo de su ser se siente culpable por algo que piensa debe resarcir. Lavar esa culpa se convierte en una necesidad de expiación. Por tanto nos auto condicionamos a lo largo de nuestra vida para aceptar la desvalorización y el volvernos codependientes afectivos con tal de recibir aprobación. Este esquema mental se ha transmitido de padres a hijos de diversas formas para perpetuarlo de generación en generación. Es la forma como seguimos denigrando a la energía femenina y permanecemos en el oscurantismo. Creando culpa es como se justifica la existencia de todas las figuras autoritarias en nuestra sociedad. La culpa suele ser un mecanismo tan poderoso que sin ser conscientes, la usamos a diario para manipular a otros y privarnos al mismo tiempo de nuestra libertad psicológica para gozar de una buena autoestima que nos conduzca al sendero del Amor. 
Toda culpa puede ser resumida en una sola palabra… “desvalorización”... Para sanarla hace falta ser más consciente de sus orígenes, descubrir los procesos mentales que la alimentan, soltar las interpretaciones erróneas y perdonarnos. Desde luego que esto no te será fácil si estás convencida(o) que no mereces recibir Amor de manera incondicional. El sentirte culpable sin darte cuenta lo usas como una retribución (disfuncional) que fomenta la victimización que a su vez justifica el evadir la responsabilidad de hacer cambios en tu vida. ¿Acaso eres de aquellos que les cuesta trabajo recibir y piensan que todo se lo deben de ganar?... ¿Que en la vida no hay nada gratis y que todo tiene un precio?... Tu vives resentida(o) y esto te volvió orgullosa(o). 
Curiosamente, el resentimiento se alimenta de lo que pensamos trata de una injusticia (victimización) pero al mismo tiempo también se refuerza el concepto de culpa (hice algo indebido por eso me suceden estas cosas)… Esto es una trampa psicológica de la cual no sabemos cómo salir. 
La culpa y el resentimiento van de la mano. Tratemos de entender que está pasando. Sucede que al tiempo que me digo que soy culpable, otra parte de mi psique me dice que esto es injusto. Por un lado me siento indigno y al mismo tiempo reacciono como indignado ante diversas situaciones. La culpa me vuelve codependiente e inseguro, con la necesidad de protección, el resentimiento me hace descalificador y demandante. No percibo en todo este remolino de emociones que la culpa y el resentimiento, así como el temor y la inseguridad son rostros de la desvalorización. Quizás a la fecha tú sigues arrastrando una paquete de culpas que no sabes cómo soltar con su correspondiente dosis de desvalorización y baja autoestima. Quedo de ti para poder resolver esta situación.
FUENTE:Ari Shemoth