martes, 11 de diciembre de 2012

quemar incienso


"En las iglesias y en los templos se tiene la costumbre de 
encender velas, de quemar incienso. ¿Por qué? Porque la vela y 
el incienso que queman, son el símbolo del sacrificio, es decir, 
la transformación de una materia bruta en una materia más 
sutil: luz, perfume. Esta luz, este perfume que acompañan las 
oraciones de los fieles, ascendiendo hacia el Señor, representan 
lo que deben quemar en ellos mismos para ser escuchados.
Ninguno de los actos que el hombre realiza en su vida lo hace por 
casualidad, incluso los que parecen insignificantes contienen un 
sentido profundo. Así pues, cada vez que encendéis una vela o 
un fuego, debéis ser alcanzados por la profundidad de este 
fenómeno que es el sacrificio, y pensar que para tener acceso a 
los planos superiores del alma y del espíritu, es necesario 
quemar siempre algo en uno mismo. ¡Hay tantas cosas acumuladas 
en el interior de nosotros y que podemos quemar! Todas las 
impurezas, todas las tendencias egoístas, pasionales, he ahí la 
materia que debemos quemar para producir una luz que no nos 
abandonará nunca."

Omraam Mikhaël Aïvanhov