sábado, 19 de mayo de 2012

Ser-Dar-Recibir-Ser: Compartir-Cocrear-Coexistir

En el discurrir continuo e infinito de la Creación fluye la dinámica “Dar-Recibir”. Nuestro Ser Divinal la despliega en clave “Compartir-Cocrear-Coexistir” y conforme a la pauta “Ser-Dar-Recibir-Ser”: 1º Yo Soy. 2º Doy lo que Soy. 3º Recibo lo que Doy. 4º Lo que Recibo expande el Yo Soy. Y como el Yo Soy es Amor y Felicidad, Amor y Felicidad se dan, Amor y Felicidad se reciben y Amor y Felicidad se expanden por doquier y en el Yo Soy. Sin embargo, eres prisionero de una interpretación egóica y materialista de tal dinámica que la transforma en la cadena “Tener-Recibir-Retener-Dar”: 1º Tengo. 2º Recibo. 3ª Retengo. 4º Si acaso, cuando me sobra, Doy algo de lo que Retengo. Esta interpretación ignora que la Abundancia está en la esencia de la Creación, interfiere su proceso íntimo –el Tao, el Orden del Amor-, te bloquea a ti mismo y origina dolor, mucho dolor.

Te quejas a menudo de lo “mal” que va el mundo (lo seca que está la tierra, continuando con el símil anterior), pero ha sido precisamente tu deseo de estar contento (tu deseo de “recibir”, de encontrar en ella el agua -la felicidad- que ya eres) lo que genera tu dolor y el dolor del mundo. Cuando te percates de esto, no querrás ya “recibir” felicidad, sino que empezarás a “dar” la Felicidad que Eres y es tu Estado Natural. Cesarás de perseguir el estar feliz, estar alegre, estar libre, estar amando,… y la metamorfosis se habrá completado. Serás entonces enteramente consciente de que tu Yo Verdadero luce Amor y Felicidad -inmutables, imperecederos- como los exponentes más bellos y radicales de la Divinidad. Y hasta contemplarás con claridad, volviendo al ejemplo, que la tierra seca no es tal, sino que todo en la Creación es Espíritu Divino y un colosal Vergel de Amor, por lo que al dar Felicidad será precisamente cuando la Vida toda te responderá devolviéndote exponencialmente Felicidad, Amor y Perfección.

A partir de ahí, tu movimiento por la vida cotidiana, en cualquier realidad y dimensión, discurrirá siempre en el Aquí y Ahora y será el brillante resplandor de lo que Eres en tu íntima Quietud Divinal: no amando, sino siendo Amor; no estando alegre, sino siendo Alegría; no viviendo, sino siendo Vida; no estando feliz, sino siendo Felicidad; no estando libre, sino siendo Libertad. Una libertad que el movimiento resplandor de la quietud te permitirá disfrutar a través de la espectacular interacción existente entre dos hechos sublimes: todo es Verdad y nada es Real. Subraya ambos en tu interior. Aparentan disonancia, pero resuenan en infinita armonía en el seno del Ser Uno (Ser y No-Ser, Todo y Vacío): todo es Verdad, que no es la Verdad Absoluta, sino la perfecta suma y confluencia de todas las verdades, las de cada ser y cada visión; y realmente no hay nada que sea Real, pues todas las realidades son resplandor vibratorio de lo Insondable, de lo que no admite nombre y es Fuente de la Creación, y son súper-cuánticas y súper-simétricas, mutan constante e interactivamente, ostentan perfiles holográficos y matriciales y son diferentes en función de cada observador y de la evolución del estado consciencial de éste.

Tan prolongada ha sido la cadena de vidas físicas buscando la felicidad y la libertad en el mundo exterior que has olvidado lo que son y representa. Pero tampoco te “preocupes” por ello. La metamorfosis y la fusión con tu Ser Multidimensional te abrirán de nuevo, de par en par, las puertas de la Felicidad y la Libertad, constatando que todo lo que llevas largo tiempo buscando fuera lo tienes ya plenamente, desde siempre y por siempre, en ti mismo.



Cortesia de Andres Avitia Armendariz