sábado, 17 de diciembre de 2011

ESPEJO 7


El espejo corta con todas las sombras y bloqueos negativos. Nos enseña a mirarnos primero dentro de nuestro interior para tener una verdadera imagen de los otros.


El espejo corta la ilusión que nubla a la percepción, alejando las vibraciones negativas: refleja la verdadera esencia de quien se anime a mirar con el corazón.
Etznab es la espada del guerrero, el cuchillo de sacrificio y la geometría sagrada. Esta frecuencia nos da la posibilidad de ver las cosas tal cual son, desenmascarando lo que sea necesario para nuestro destino y evolución.

El escalón 7 es un poderoso número, ya que por su valor numerológico era una vibración trascendental para los antiguos mayas. Tiene un efecto resonante y eso nos convierte en herramientas de inspiración, emitiendo vibraciones positivas. Hoy tenemos que generar una cadena de armonía compuesta de eslabones de luz para así crear una gran de red contención para esos momentos en los que parece que caemos en picada hacia el inframundo.

El tema es, entonces, volver a lo simple, a lo natural, a la verdad y a la inocencia.
Agradecer al otro por lo que nos da y nos hace aprender, con nuestras luces, sombras y eclipses.

Llave espejada
Hoy nos armonizamos conectando con el entorno desde la aceptación.
Juguemos a preguntarle al ego hasta donde podemos llegar con las resistencias y los autoengaños. No esperemos confirmaciones externas cuando la verdad se refleja solo cuando abrimos las puertas del corazón. A partir de esos valores de nada importan las apariencias, nuestro envase corpóreo representa estéticamente nuestra armonía interna, que solo se consigue integrando los opuestos.

Clave
Antes de arrancar tu día, un buen ejercicio para conectar con la resonancia interna es visualizar los 7 colores del arco iris girando en cada unos de los principales chakras ubicados desde el cóccix ascendiendo por la columna hasta la coronilla.
De esta forma conectaremos con la energía principal de cada uno y nos ayudará a entrar en sintonía con el exterior.

Se abren canales de amor compasivo.