martes, 15 de noviembre de 2011

Enlazador de mundos 1


El Enlazador de mundos es el nexo conductor entre la vida y la muerte. Abre un tubo de conciencia para que podamos desapegar todo aquello que nos limita.


El protagonista que inicia la nueva secuencia del Tzolkin es el enlazador de mundos. Este segmento de 13 días nos da la posibilidad de cerrar ciclos y desapegar viejos resentimientos que han quedado pendientes. Es momento de revisar y limpiar la memoria y deshacernos de la melancolía y la tristeza.
Su esencia posee la cualidad de conectar fácilmente con el mundo superior astral y toda aquella frecuencia que trasciende la 3D. Pero al mismo tiempo descree de sus dones intuitivos y mediúnicos.
Por esto mismo, durante estos 13 días que se acercan es importante activar el desapego: decir adiós a lo que ya no nos hace felices, limpiar el "placard mental".
También relaciones y conexiones que nos impiden avanzar en el camino evolutivo.

El 1 es el inicio, el poder interno, la semilla que llevamos dentro que posee el potencial.
Es un día para dar movimiento, fusionar, integrar y re-unirnos con nuestra esencia primordial. Es un buen momento para atraer energéticamente lo que queramos para nuestras vidas.

Llave de enlace
Existirá un poder de canalización que será beneficioso y activará el propio servicio y de quienes nos rodean. Ver con los ojos cerrados. Entramos en contacto con nuestra interioridad que nos posibilita un gran crecimiento espiritual. Recibimos el divino mensaje que hoy los maestros envían.

Clave
La clave para hoy y de esta secuencia será: conectar con el vacío, soltar, dejar atrás y hacer lugar.


También es el inicio de una nueva latinoamérica, que crece, respira y se nutre de los nuevos corazones encendidos para esta nueva era de amor y esperanza.
Recuerden. Nadie ni nada puede destruirnos si nos mantenemos unidos y en armonía. Nadie puede comprar nuestra libertad, nadie puede comprar nuestra vida.


Tú no puedes comprar al viento. Tú no puedes comprar al sol. Tú no puedes comprar la lluvia. Tú no puedes comprar el calor. Tú no puedes comprar las nubes. Tú no puedes comprar los colores. Tú no puedes comprar mi alegría. Tú no puedes comprar mis dolores. No puedes comprar mi vida.